El camino de la inclusión social a través del deporte

La tarea de construir una sociedad más inclusiva, tiene como objetivo el intentar frenar y cambiar la orientación de unas sociedades en la que los procesos de exclusión social son cada vez más fuertes, empujando a un número cada vez mayor de ciudadanas-os a vivir su vida soportando condiciones que afectan de manera considerable a su dignidad y acentuando notablemente los niveles de desigualdad. Si existe un camino por el que debemos ir, éste no es otro que el de conseguir la cohesión de la propia sociedad. Una sociedad en la que hoy día, parece estar seriamente deteriorada y donde los derechos básicos de la ciudadanía se encuentran cada vez más enajenados.

El fenómeno de la exclusión social, aunque ahora se encuentre debido a la crisis más agravado, no es para nada nuevo. Dicha problemática está adoptando en las últimas décadas características y dimensiones cada vez más preocupantes, no solo en los países con menos recursos, sino que como estamos viendo y padeciendo en nuestras propias carnes, también en nuestras sociedades occidentales, siendo además, un proceso que parece ir en aumento a causa de la crisis económica, medioambiental y de valores en la que nos vemos inmersos.

Resulta importante y necesario subrayar, que el fenómeno de la exclusión social no solo implica la pobreza económica, sino que también implica problemas como el acceso a la vivienda, a la salud, a la educación, al empleo, al deporte y a todo un conjunto de servicios y derechos básicos que garantizan el bienestar físico, psicológico y social de cualquier persona o comunidad.

El deporte, es sin lugar a dudas, una herramienta muy potente de inclusión social. Las actividades físicas y deportivas aportan en este caso, a las personas con algún tipo de diversidad funcional, una serie de beneficios que van a permitir mejorar considerablemente su calidad de vida y sus opciones a mayores oportunidades de empleo y/o mejoras en sus relaciones sociales. Esto ocurre porque dichas actividades van a permitir adquirir logros tales como afianzar el desarrollo de su personalidad y/o superar más fácilmente las dificultades de relación con su entorno, ya que gracias al deporte se considerarán más capacitada-os de cara a realizar las mismas tareas cotidianas no solo con sus compañera-os, sino también con el resto de la gente. Ejemplo que pone de manifiesto el como el deporte, puede ser una herramienta de inclusión muy valiosa que nos permita derribar barreras y conseguir una sociedad más igualitaria e inclusiva.

Para conseguir que el deporte sea una herramienta de cohesión y transformación social, debemos perder de vista la óptica en la que los “mass media” nos obliga a consumir deporte. Desgraciadamente, en la sociedad capitalista en la que vivimos, todo es explotable económicamente pese a las múltiples consecuencias que ello supone, y obviamente, el deporte no iba a ser ni mucho menos ajeno a ello. Es por ello por lo que  la educación se convierte en una herramienta fundamental y de trabajo por parte de los diversos agentes sociales y políticos para que valores como la competitividad, la importancia de lo superficial y estético, lo material, las actitudes machistas, etc, propios de las sociedades occidentales capitalistas, desaparezcan de los diversos programas de deporte en las escuelas y ciudadanía en su conjunto.

Actividades deportivas como los juegos cooperativos, circenses o aquellas que tengan lugar en un entorno de contacto con la naturaleza, se convierten en excelentes herramientas de trabajo para diseñar programas y/o proyectos deportivos de características democráticas, colaborativas, participativas, solidarias, de igualdad y de transformación que ayuden a generar procesos de inclusión en nuestra comunidad.

Por lo tanto, no solo resulta importante implantar programas deportivos en nuestras ciudades, escuelas, asociaciones, etc para fomentar la inclusión. El deporte en sí mismo, como os he comentado en parrafos anteriores, no lleva implícito valores de buena fé, sino que dichos proyectos deportivos deberían antes de ser lanzados, tener la obligación de responder a una serie de preguntas. ¿Las actividades propuestas llevan consigo dinámicas inclusivas? ¿Dichas actividades son abiertas a la participación de toda la comunidad independientemente de su nivel socioeconómico? ¿Las instalaciones son accesibles a personas con capacidades diversas? ¿Existen ganadoras-es y perdedoras-es en las actividades propuestas? ¿O ganamos todas y todos? ¿Se ha tenido en cuenta que las actividades propuestas se han ajustado a las capacidades diversas de todas-os las-os participantes ?.

Decía Galeano que la utopía se encuentra en el horizonte. Que si para algo sirve la utopía es para permitirnos caminar. Dibujemos en este 3 de Diciembre un camino que nos permita soñar con un mundo donde quepamos todas y todos. Un mundo donde los obstáculos y barreras sean derribados con el trabajo colectivo y la solidaridad.

 

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