Como influye el estrés en nuestro organismo

Aunque el estrés lleva consigo muchas connotaciones negativas, es necesario definir el estrés como una reacción de tensión por parte de nuestro cuerpo frente a múltiples amenazas. Es decir, nace básicamente como mecanismo de supervivencia. Esta tensión, logra activar nuestro rendimiento, consiguiendo así, desempeños difícilmente de obtener normalmente por parte del individuo en un estado basal, por lo que si nos centramos en valorar el estrés en base a su función específica, nos encontramos en que nuestro cuerpo genera un mecanismo de defensa que nos proporciona distintos tipos de ventajas.

Pero vivimos en un mundo donde el trabajo, las cargas familiares, el clima, las enfermedades, las preocupaciones, los horarios, etc, nos conducen a la posibilidadad de encontrarnos en un estado de excesivo estrés constante y prolongado, donde muchas personas se ven incapaces de poder afrontarlo debido a las presiones de su vida diaria. La importancia de una nutrición equilibrada, se vuelve fundamental para hacer frente a este problema.

Debido a ello, este ambiente de estrés constante y prolongado, nos conduce a manifestaciones físicas y mentales que agravan nuestra salud y dificultan nuestro día a día. Estas manifestaciones pueden ser dolores de cabeza, dolores musculares, fatiga frecuente, elevada temperatura corporal, desordenes digestivos, insomnio, sequedad de boca y garganta, tics nerviosos, irritabilidad y dificultad para reír, ansiedad, etc.

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¿Pero como y porqué responde el organismo a este fenomeno?

Cuando los niveles de estrés aumentan y nuestro cuerpo se ve incapaz de hacer frente a las necesidades que dicho estado conlleva, se produce un conjunto de síntomas tanto físicos como psíquicos llamado fatiga suprarrenal. Esta fatiga se produce en las glándulas suprarrenales,  glándulas que se situan encima de los riñones y son las encargadas de producir la hormona cortisol y sintetizar las hormonas adrenalina y noradrenalina, siendo estas tres hormonas las encargadas de ayudar a nuestro cuerpo a enfrentarse al estrés. Cuando el estrés se establece en un corto periodo de tiempo, también llamado “estrés de lucha o huída” no pone en peligro la salud de nuestro organismo, pudiéndose estabilizar fácilmente. El problema radica cuando el estrés se prolonga en el tiempo y se vuelve crónico. Aquí es donde empiezan los problemas de salud, a desequilibrarse nuestras glándulas suprarrenales y llevándonos a síntomas como taquicardias, cansancio, insomnio, irritabilidad, ansiedad, falta de concentración, infecciones, etc.

Este estado además, causará problemas internos como la pérdida de iones de potasio aumentando los niveles de sodio ( Produciendo así una mayor retención de líquidos, aumento del ritmo cardiaco e hipertensión) o que se reduzca bastante los glucocorticoides (Se deja de generar cortisol provocando hipoglucemia, dejando de recibir las células del cuerpo suficiente glucosa ).

Otra causa del estrés crónico esta relacionado con el debilitamiento de nuestros órganos. El estrés prolongado sitúa una carga tremenda sobre muchos sistemas del organismo, especialmente corazón, vasos sanguíneos, glándulas suprarrenales y sistema inmune, pudiendo provocar problemas cardiacos, apoplejía, ulceras, trastornos gastrointestinales, asma, cáncer, alteraciones dermatológicas, fatiga crónica, depresión, etc.

Por ello, una dieta equilibrada y un cambio en el estilo de vida, es básico a la hora de hacer frente al estrés y no sobrecargar nuestras glándulas suprarrenales.  Aquí os dejo unas breves pautas nutricionales:

  • Priorizar el consumo de cereales integrales ( Arroz integral, avena, quinoa, centeno, etc) y de legumbres. Ambos alimentos contienen vitaminas del complejo B, que son fundamentales para llevar a cabo múltiples reacciones del sistema nervioso.
  • Las frutas y hortalizas son ricas en vitaminas y antioxidantes que mantendrán nuestro cuerpo y nuestra mente sano y equilibrado.
  • Tomar alimentos ricos en vitamina C.
  • Garantizar el consumo de alimentos con abundante calcio, magnesio y zinc, ya que son muy importantes para combatir el estrés.
  • Abandonar estresores nutricionales como el café, el té, el azucar, el chocolate, el alcohol o el tabaco.
  • Darle importancia en la dieta al pescado azul, rico en ácidos grasos omega 3 y fósforo.
  • Consumir aceites vegetales como el aceite de oliva y frutos secos, ya que estos contienen grandes cantidades de vitamina E, un potente antioxidante que protege a las neuronas de los radicales libres y además de ser una fuente rica en ácidos grasos esenciales Omega 3, 6 y 9.
  • Beber abundante agua. Entre 2-3 litros diarios.

Carpe diem amig@s

 

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